Disciplina del conocimiento dedicada al estudio, la historia y la descripción de los escudos de armas. El término procede de la palabra «heraldo», cuyo significado original estuvo relacionado con el de «mensajero de guerra» e «intérprete», y posteriormente pasó a designar a un funcionario especializado en asuntos de armas y ceremonias.
La práctica de utilizar divisas personales y representar armas en escudos y estandartes comenzó a desarrollarse durante la época feudal. Contrariamente a una creencia muy extendida, en ningún país el uso de un escudo de armas fue, en términos generales, un privilegio reservado exclusivamente a la nobleza. Su adopción podía corresponder a personas, familias, corporaciones o instituciones, de acuerdo con las normas y costumbres heráldicas de cada territorio.
La elección de las armas y de su ornamentación respondía a un elaborado código simbólico. Colores, figuras, piezas y demás elementos podían utilizarse para expresar la identidad, las aspiraciones, las virtudes o determinados vínculos del titular. Por ello, un escudo no era simplemente un adorno: constituía una forma de identificación personal y familiar.
En cuanto a la transmisión de las armas, las normas también variaron según el lugar y la época. En determinados sistemas heráldicos, el titular principal podía conservar las armas familiares sin modificaciones, mientras que las distintas ramas de un linaje podían diferenciarlas mediante cambios de esmaltes, piezas o figuras. Estas modificaciones permitían distinguir a las diferentes líneas familiares sin perder su vinculación con las armas de origen.
➤ Aclaración: Nuestra familia NO tiene por qué ser una familia de linaje noble para poseer o haber utilizado un escudo de armas. En heráldica, «noble» tiene un significado concreto y restringido, relacionado con la pertenencia acreditada a una estirpe noble y, según el sistema jurídico y heráldico correspondiente, con una concesión, reconocimiento o título de nobleza.
Por eso, es importante no confundir apellido, linaje, nobleza y heráldica. Un apellido puede ser antiguo y estar documentado durante siglos sin que ello implique que todas las personas que lo llevan pertenezcan a un mismo linaje, ni que sean descendientes de una familia noble.
Del mismo modo, la existencia histórica de un escudo asociado a un apellido no significa automáticamente que ese escudo pertenezca a todas las personas que actualmente llevan dicho apellido. Las armas heráldicas, en principio, corresponden a un titular concreto y a sus descendientes o sucesores conforme a las normas de transmisión aplicables.
Por ello, para determinar si un escudo realmente corresponde a nuestra familia, no basta con encontrar el apellido acompañado de unas armas en un repertorio heráldico: es necesario demostrar documentalmente el vínculo genealógico entre nuestra familia y el titular histórico de esas armas.
Hace falta tener presente:
✔ NO existen «escudos de apellidos» en sentido estricto. Las armas heráldicas corresponden a una persona, familia o linaje determinados, y no a todas las personas que comparten un mismo apellido. Por eso, encontrar un apellido asociado a un escudo en un repertorio heráldico no demuestra que ese escudo pertenezca a nuestra familia.
✔ La homonimia de los apellidos NO constituye, por sí misma, ninguna prueba de consanguinidad. Que dos personas compartan un apellido no significa necesariamente que desciendan de un mismo antepasado. Para establecer ese vínculo es necesario demostrarlo mediante documentación y reconstrucción genealógica, elaborando un árbol familiar que permita enlazar de manera comprobable ambas líneas.
✔ Una persona que no pertenezca a la nobleza puede, según las normas heráldicas de cada país, llegar a tener armas propias. Sin embargo, no debe confundirse la creación o concesión de nuevas armas con la utilización de armas históricas pertenecientes a otra familia. Cuando existe una autoridad heráldica competente —como un rey de armas, cronista de armas u organismo oficialmente reconocido—, es ante ella donde corresponde tramitar el reconocimiento, concesión o registro de las armas, conforme a la legislación y tradición heráldica aplicables.
En consecuencia, el hecho de llevar un determinado apellido no nos convierte automáticamente en descendientes de todas las familias que históricamente llevaron ese mismo apellido, ni nos permite utilizar sus armas. La relación entre un apellido, una familia y un escudo debe demostrarse mediante investigación genealógica y documental.
EL PROBLEMA DE LOS ESCUDOS ATRIBUIDOS A LOS APELLIDOS
Hay una multitud de empresas que ofrecen un estudio heráldico del apellido, presentando un escudo de armas como si perteneciera a todas las personas que llevan ese apellido. Esto puede resultar engañoso, ya que las armas heráldicas no pertenecen al apellido en abstracto, sino que corresponden a personas, familias o linajes determinados y se transmiten conforme a las normas heráldicas de cada territorio y época.
Con la expansión de Internet, el problema se ha multiplicado. Miles de páginas reproducen escudos asociados directamente a apellidos, muchas veces sin indicar con precisión a qué familia pertenecieron originalmente, en qué lugar fueron concedidos o reconocidos, ni qué documentación demuestra su vinculación con el apellido. En algunos casos, las imágenes son simplemente reproducidas de otros sitios; en otros, incluso pueden tratarse de composiciones modernas sin fundamento histórico.
Años atrás, a través de una de estas empresas, de las que ofrecían acceder fácilmente a la supuesta heráldica de cualquier apellido, realicé una consulta. El resultado me llamó particularmente la atención: prácticamente cada apellido parecía tener su propio escudo de armas, acompañado de una historia aparentemente relacionada con el origen y la antigüedad del apellido.
Para comprobarlo, conservé la información que me fue proporcionada, junto con la narración que figuraba asociada al “apellido” solicitado. El texto era el siguiente:
* La presente búsqueda no constituye atribución de título nobiliario y no garantiza informes de parentesco a través del apellido homónimo.
Traducción:
CONDES
Familia antiquísima de Chieri, con antecedentes ciertos se remontan al siglo XII, incorporada junto con los Raschieri al Albergo degli Albuzzani, y que ya gozaba de una elevada posición desde comienzos del siglo XV con Luis, artífice del prestigio y de la fortuna de su casa.
Fue sucesivamente investido con los feudos de Cavallerleone (1402), Arignano (1407), Polonghera (1411), Bene (1412), Valogorera (1413), Trinidad (1416), Carrù (1418), etc.
Sirvió en los consejos y en la guerra al primer duque de la Casa de Saboya, Amadeo VIII, y al príncipe de Acaya con el grado de lugarteniente general de las tropas.
Contrajo matrimonio con Eleonora de Saluzzo, de la familia soberana de Saluzzo. A su muerte, durante un tiempo la gran fortuna y el prestigio de su casa parecieron extinguirse; porque sus hijos, bajo la tutela del Mariscal Manfredo de Saluzzo, tuvieron que ser rehabilitados de la acusación de usura formulada contra su padre y restituidos en sus derechos sucesorios mediante la composición de dos mil ducados de oro, el 2 de abril de 1427.
Tres días después, el 5 de abril, fueron también investidos con los feudos paternos.
Entre los hijos de Luigi merece especial mención Giovanni Luigi, consejero y chambelán del duque Amadeo VIII, y Bongiovanni, antepasado de una rama extinguida de la familia de Arignano.
Se destaca particularmente al conde Gianfrancesco, fallecido el 12 de Octubre de 1575, quien fue un gran guerrero; el 1 de Febrero de 1544 fue nombrado gobernador y capitán general de Aosta (nombramiento confirmado el 24 de Julio de 1560), embajador de Roma y caballero de la Orden suprema el 14 de agosto de 1568. Fue también fiel amigo de Emanuele Filiberto en el campo en la batalla de San Quintíno, y del conde Francesco Amadeo, fallecido el 22 de agosto de 1674, además, fue caballero de la Anunciación el 7 de diciembre de 1650.
Giovanni Luigi, antes nombrado, perteneciente a la línea primogénita, fue padre de Luigi Antonio, quien aparece menvionado repetidamente, lamentablemente no por sus virtudes conyugales, estuvo relacionado con la vida de su primer esposa, la virtuosa Paola Gambara, de Brescia, quien murió en Bene Vagienna el 24 de Enero de 1505 y fue beatificada por el Papa Gregorio XVI.
Su hijo, Giovanni Luigi fallecido en Chambéry el 16 de Junio de 1576, sirvió en Francia y fue caballero en San Miguel. El feudo de Bene fue elevado a condado el 8 de Enero de 1532 y posteriormente cedido al duque de Saboya a cambio de Pont-de-Vesles y Châtillon-les-Dombes, feudos de Brescia,
El 11 de Setiembre de 1556, también el feudo de Trinità fue elevado a condado en favor de Giorgio María, otro de los grandes personajes de la familia, para quien había sido nombrado capitán general el 13 de Octubre de 1560.

Campo o fondo: Azulado, con cinco bandas de oro.
Ornamenta: león naciente, al natural, en majestuosidad. Diademado con alas de oro, sosteniendo con el brazo derecho una espada, con el izquierdo una balanza, es todo de oro. Apoyos: dos leones al natural, enfrentados y mirándose.
- Investigando un poco más sobre esta historia en particular, tanto sobre la narración como sobre el escudo de armas, pude comprobar que, efectivamente, existió, pero que las armas pertenecían a la familia COSTA.
Entonces recordé la composicion del apellido:
COSTA + MAGNA
Es decir, COSTA, como apellido, unido a MAGNA, término que remite al adjetivo latino magnus, magna, con el significado de «grande».
Siguiendo esta interpretación, podríamos imaginar que COSTAMAGNA habría surgido originalmente como una expresión compuesta vinculada a COSTA, y que, con el paso de los siglos, esa forma pudo haber experimentado alguna transformación hasta convertirse en el apellido que conocemos actualmente.
La semejanza resulta, sin duda, sugestiva. Incluso permitiría imaginar que aquella antigua referencia a la familia COSTA pudiera guardar alguna relación remota con la formación de nuestro apellido.
Pero aquí debemos detenernos.
Por atractiva que resulte esta hipótesis, no existe, al menos por ahora, evidencia documental que permita establecer semejante vínculo. La similitud entre COSTA y COSTAMAGNA, o incluso una posible interpretación etimológica de sus componentes, no demuestra que uno haya dado origen al otro.
Para sostener esa teoría sería necesario encontrar documentación histórica que permitiera seguir, generación tras generación, la transformación del nombre y demostrar una continuidad entre una familia COSTA determinada y nuestros antepasados COSTAMAGNA.
Por eso, debemos considerarlo simplemente como una posibilidad imaginativa y una línea de investigación, pero no como el origen demostrado de nuestro apellido.
Un poco más sobre ésta historia:
- Ludovico (Luigi) COSTA:
http://www.treccani.it/enciclopedia/ludovico-costa_(Dizionario-Biografico)/
- Beata Paola Gambara COSTA:
http://www.santiebeati.it/dettaglio/47700
BLASONARIO DE LAS FAMILIAS SUBALPINAS: (por Federico Bona)
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• Página que presenta: nombres, títulos, blasones, lemas y orígenes de 6260 familias nobles o notables del Piamonte, Valle de Aosta y del Nizardo.
Escudo de los COSTAMAGNA de Bene Vagienna (Cuneo):
- I CONSEGNAMENTI D’ARME PIEMONTESI - Capitolo Secondo: il consegnamento d’arme del 1613-14 - Enrico Genta– Gustavo Mola di Nomaglio – Marcello Rebuffo – Angelo Scordo - Torino, 2000 - http://www.vivant.it/pagine/Consegnamenti.pdf (pág. 116)
Introducción: (Capítulo Segundo)
El Capítulo informa el contenido del manuscrito existente en la Biblioteca Real de Torino, titulado: "Registro de insignias y armas nobles presentadas por particulares de esta ciudad"... en virtud de la orden publicada por S.A.S. el 4-12-1613... Refiriéndose a la realización de armas de los años 1613-1614. Consta de 129 hojas (23x31,3 cm), numeradas solo en el frente, pero también escritas en el reverso; otra copia del manuscrito se puede encontrar en los Archivos Estatales de Torino, Secciones Reunidas, Inv. Gen. art. 1082 § 1 n. 122.
Las siguientes tablas incluyen 11 entradas: la residencia, el apellido y el nombre de los destinatarios, sus posibles calificaciones, títulos y actividades, la descripción de armas, ornamentos externos, el escudo y el lema, el privilegio que permitía a los destinatarios utilizar el arma o la simple posesión de tenerlas, eventuales notas, y finalmente la descripción, hecha por Manno (ver biografía) del arma de la misma familia.
- Hace algunos años me comuniqué con Mario Costamagna y muy gentilmente me envió esta información:
“A continuación, cito el arma y el lema de los Costamagna de Bene. Los Costamagna hicieron con el tiempo pequeñas variaciones a sus armas (que conozco y cito tres versiones) y cambian el lema dos veces...”
El original: QUOD SIS ESSE VELIS “Quiera ser lo que eres" o en una interpretación filosófica: "Vive de acuerdo a tu verdadera naturaleza”; sustituyen el más belicoso pero menos filosófico: SPLENDORE ET FORTITUDINE “Con esplendor y fortaleza".
En la historia de los Saboya, se encuentra un indicio de un Francesco Costamagna de Bene Vagienna. En los Archivos de Estado de Torino, se conserva un documento que dice: "4 de Abril de 1566 - Patente del Duque Emanuele Filiberto, capitán de sus milicias, o sea de la Ordenanza paisana a favor de Francesco Costamagna del lugar de Bene. Con varias otras mismas hojas a favor de las personas nombradas".
• Nota: Particularmente, soy bastante escéptico respecto de este tema. Como mencioné al principio, no existen escudos de apellidos: las armas corresponden a personas, familias o linajes determinados, y no a quienes simplemente comparten un mismo apellido.
Por ello, la única manera de establecer si un determinado escudo de armas estuvo realmente vinculado con nuestra familia sería mediante una investigación genealógica y heráldica minuciosa, capaz de reconstruir nuestra línea familiar hasta encontrar al antepasado más remoto que podamos identificar documentalmente y determinar, con pruebas fehacientes y con el debido rigor histórico, si dicho antepasado fue efectivamente titular de esas armas.
Hasta que esa relación pueda ser demostrada mediante documentación histórica fiable, cualquier escudo asociado simplemente a nuestro apellido debe considerarse una referencia heráldica de posible interés, pero no una prueba de pertenencia familiar.










